GARA, 4/02/2000


      HB denuncia dos operaciones de guerra sucia, una de ellas para tratar de vincularla con ETA

      Mirari ISASI | BILBO

      Arnaldo Otegi y Joseba Permach, portavoz y coordinador de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, respectivamente, denunciaron ayer públicamente lo que calificaron de «operaciones de los servicios de inteligencia» contra la izquierda abertzale. Destacaron que se trata de vincular a esta formación con el aparato operativo de la organización armada ETA, «algo que los tribunales jamás han podido ni podrán probar». Otegi apuntó que el Estado español «está dispuesto a hacer cualquier cosa y a emplear sin prejuicios la represión» para lograr ese objetivo.

      En este contexto, situó Otegi las dos «operaciones manipuladoras» de las que HB tiene constancia y señaló que «los servicios de inteligencia han montado esas operaciones-trampa para luego proceder a la ilegalización de las organizaciones de la izquierda abertzale».

      La primera de estas operaciones estaba dirigida a Arnaldo Otegi en persona. Según relató ayer ante los medios de comunicación, entre la numerosa correspondencia que recibe le llegó recientemente una carta remitida por el presunto miembro del «comando Bizkaia» de ETA Patxi Rementeria, supuestamente huido de la Policía española el pasado 3 de febrero.

      En esa carta se citaba a Otegi para el día 12 de enero, a las 8.30 de la tarde, en el polideportivo de San Inazio (Bilbo), donde estaba prevista la celebración de un partido de fútbol sala. Otegi mostró públicamente algunos fragmentos de aquella carta supuestamente firmada por el presunto miembro de ETA.

      La segunda de las operaciones, llamada «Paco» por HB, consistía en «poner en solfa el honor de militantes de base de la izquierda abertzale a través de la manipulación de documentos».

      Por lo que respecta a la primera de las operaciones denunciadas, que según HB han sido auspiciadas por los aparatos del Estado español, Otegi manifestó que aquella «cita-trampa» podía ser un intento de captar una imagen suya junto a un miembro de la organización armada, para tratar de aparentar una relación directa entre la formación política abertzale y ETA, aunque tampoco descartó que su objetivo hubiera sido otro, incluso su eliminación física.

      Disposición a ayudar

      Otegi aclaró que la hipótesis más «lógica» era la de captar una imagen en la que él mostrara su disposición a ayudar o colaborar con alguien relacionado con ETA, pero incidió en que «no tenía por qué ser una reunión con el propio Rementeria, sino alguien que en su nombre se reuniera conmigo para tratar de evidenciar mi compromiso de ayudar o facilitar algo a un militante de ETA. Bastaría con que alguien me transmitiese una instrucción o un requerimiento al que yo accediera».

      En cuanto a la operación «Paco», nombre dado para que sus promotores sepan que ha sido descubierta, según manifestó Otegi, ésta trataría de «ensuciar el nombre y el honor» de determinados militantes de base de la izquierda abertzale y, para ello, emplearía documentos previamente manipulados.

      El portavoz de HB no quiso ofrecer más detalles con respecto a esta operación, pero sí indicó que «es una operación de manual, porque todos los manuales de contrainsurgencia plantean la guerra sicológica, y los estados español y francés llevan tiempo intentándolo». Manifestó únicamente que se trataría de desacreditar a los militantes imputándoles «actividades deshonrosas o relaciones con los aparato del Estado» e indicó que eso se llevaría a cabo a través de los medios de comunicación.

      A la vista de esta situación, Arnaldo Otegi y Joseba Permach instaron a la sociedad vasca a que permanezca atenta «a todos los episodios de guerra sucia que mantiene abiertos el Estado español». Alertaron a la ciudadanía y a la militancia de la izquierda abertzale de que «el Estado pretende confundir y despistar con objetivos criminales».

      En este sentido, HB responsabilizó directamente al Ministerio español de Interior, a los servicios de Inteligencia y a los aparatos del Estado de lo que en el futuro pudiera sucederle tanto a Otegi como al propio Rementeria. Según manifestó Arnaldo Otegi, «Rementeria es un supuesto militante huido del que no sabemos la situación en que se encuentra, por eso tanto lo que pueda sucederle a él como a mí es responsabilidad absoluta de Interior».

      Joseba Permach, por su parte, situó también en este contexto la operación policial contra el área de relaciones internacionales de HB. A su juicio, el último auto de Baltasar Garzón ha querido «crear una realidad virtual, en base a datos cogidos de aquí y de allí, que se manipulan, se malinterpretan para que un juez cree, a su antojo, esa realidad virtual que no existe».

      Aseguró que el único delito de los detenidos fue dar a conocer en el exterior que los estados español y francés no quieren reconocer los derechos de Euskal Herria y «son capaces de detener, torturar y mantener la dispersión de cientos de vascos. Por eso se les ha detenido».

      Permach situó esta operación policial en el marco de la estrategia del PP, que busca que la izquierda abertzale abandone su apuesta de llevar a Euskal Herria a un nuevo escenario de paz y democracia.

      Respuesta de Mayor

      El ministro español de Interior, Jaime Mayor Oreja, respondió inmediatamente a la denuncia de HB en torno a las dos operaciones diseñadas, según la formación abertzale, por los servicios de inteligencia del Estado español. En tono irónico, calificó de broma estas acusaciones y le preguntó a Otegi por qué sabe que «la carta es falsa. Por lo visto ­dijo­ debe tener algún contacto especial con el terrorista Rementeria».

      Mayor aseguró que «si algo ha hecho el Gobierno es funcionar impecablemente de acuerdo con el Estado de Derecho».

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